Tetita para dos por favor
(lechita de amor)
Esta es la historia de un niño muy guapetón
a quien la leche de mamá le gustaba un montón.
Leche por la mañana, por la tarde y por la noche,
antes de bañar y después de cenar,
leche para hacer la siesta y más leche al despertar,
para calmar un susto o una caída sanar.
Tino tuvo un hermanito
y así aprendió a compartir un poquito.
- ¡Tetita para dos mami chula por favor!
Pedían los hermanos sus chorros de amor.
Tino aún era pequeño pero así aprendió a saltar
también escalaba árboles y ya no usaba pañal.
Un día dormido soñó que creció como un gigante
y mamá parecía chiquita, la leche no era bastante.
Tanto mamá se achicó
que en una semilla de almendra
ella se convirtió.
- ¿Qué haré con esta almendrita?
- Pensó el gran Tinotante,
- yo necesito mi leche, tanta como un elefante.
Decidido a descubrirlo
Tino en su sueño se echó en camino
y en el campo preguntó
a la vaca que encontró:
- ¿Puedes tú darme leche? - le dijo.
- Para mis becerros mi leche es
pregúntale al hada
y ella te dirá qué hacer.
En ese instante
una luz con alas se acercó
y Tino una hermosa voz escuchó:
- Si tú quieres seguir creciendo,
adiós a la teta dile sonriendo.
Si tú quieres ser grande un día
a mami da gracias con mucha alegría.
Esa semilla tu puedes plantar
y rica lechita prepararás
pon las almendras en agua caliente
y su pijama podrás quitar
ya peladitas las vas a licuar
luego a colar y al fin a endulzar.
Lo que quedará en la tela será
un rico queso para espolvorear
y una pizquita de sal
recuerda siempre agregar.
recuerda siempre agregar.
Tu hermano seguirá tomando leche de mamá un poco más de tiempo
hasta que esté listo para entender este cuento.
Y un vaso especial tu llenarás
con un buen atole de avena,
lechita de coco o de almendra
con mucha miel y un poco de canela.
Cuando Tino despertó
al hada ya no miró
pero en el jardín de afuera
vio el árbol lleno de almendras.
- Hagamos un trato, dijo Tino a mamá:
Una última probada y nada más.
De ahora en adelante yo quiero ser grande,
en mi vaso especial leche de almendra voy a tomar.
Y si un día queremos caricias, besos y abrazos
un rico masaje nos podemos dar.
Y así Tino se sintió listo.
- ¡Adiós tetitas lindas!
Y gracias por todo mamita.