miércoles, 23 de abril de 2014

El nacimiento de Bebé Sorpresa

“Ese ser de luz que está por nacer tiene mucha fuerza” – escuché unos días antes del parto.


Todo estaba planeado con anticipación, incluso antes del embarazo ya habíamos elegido la forma que nos pareció más linda, más humanizada, más natural…  y aún con la mente abierta de que podríamos o no lograrlo, esperábamos ansiosos el momento de comenzar el trabajo, pero no había señales todavía.

Por el cansancio normal de los 9 meses Hildebrando y yo, que nos conocimos bailando, habíamos dejado de asistir a nuestro lugar favorito hasta el día que decididos subimos las escaleras para vestirnos e ir a echarnos una salsa cuando de pronto y sin previo aviso comenzaron las contracciones intensas y frecuentes.   - Duerme entre contracción y contracción – indicó Roberto nuestro médico, pero era imposible porque no había suficiente tiempo entre una y otra. Hildebrando y la doula oficial (mi madre) iniciaron su labor de acompañamiento con todos los instrumentos y técnicas recomendados por Faby y Diana en nuestro super curso psicoprofiláctico, y a eso de las 2 de la mañana entre emoción y dolor nos fuimos al hospital… ¿Será niño o niña?

– Si me dicen que tengo 2 cm de dilatación, renunciaré, el dolor es insoportable – mencioné. 
– Tienes 2 cm de dilatación – dijo Roberto, pero bebé está muy abajo así que esto avanzará rápido…  (De haber sabido que “rápido” se trataba de más de 10 horas hubiera renunciado en ese instante).
A las 8 de la mañana entramos a la tina.  El dolor durante las contracciones es indescriptible, sólo recuerdo que durante la contracción me decía a mí misma: - Acuérdate de esto para que ¡no se te ocurra tener otro hijo jamás!  Pero cuando la contracción se iba cambiaba de opinión, hasta podíamos charlar o contar algún chiste, para luego sentir miedo cuando percibía que ahí venía la siguiente. 


(Contracción) - ¡Ya no puedo más, por Dios! ¡Debe haber alguna opción diferente! ¡Esto es demasiado para mí!
(Descanso) - Tú puedes Marifer, vas a lograrlo, relájate, respira, todo esto vale la pena… – me decía a mí misma.
(Contracción) -  AHHHHHHH!!!!!  ¡Pujen conmigo todos, necesito oírlos gritar!, ¡ayúdenmeeeee!
(Descanso) Roberto medía los latidos del bebé y todo perfecto, eran fuertes y podíamos continuar.
(Contracción) ¡Por favor bebé, ya sal, sal de ahí!!!!
(Descanso) - “Mamá, déjame salir” – imaginé que me decía.



No tengo palabras para describir el apoyo que recibí en medio de esa oscuridad interminable: No entendía como Roberto podía estar tan tranquilo y confiado, ni como mi madre me transmitió toda la fortaleza con su sola presencia, ni tampoco la forma en que mi compañero de vida me estaba emocional y literalmente sosteniendo para poder continuar, y así pasamos de 8 cm de dilatación a 10, de 10 a 12… y  a las 12:34 del domingo 2 de marzo se abrió de nuevo el mundo, la naturaleza encendió la luz y así, chiquito y resbaloso de color rosado naciste “bebé sorpresa”, y entre abrazos y lágrimas todos escuchamos de voz de tu abuela lo que habíamos escrito para ti:


Soy bienvenido
Mi vida es un don mágico de la existencia universal
Soy quien soy: un ser único y especial, y pertenezco a la gran tribu del mundo
He sido creado del amor y para el amor
Confío en el proceso natural de la vida
Honro mi sabiduría interna
Respeto mi entorno
Aprovecho todo lo que me es útil y desecho el resto
Mi cuerpo, mis emociones y pensamientos son perfectos
Tengo a los padres que elegí: los padres correctos para ayudarme a desarrollar mi potencial
Soy una bendición para mi familia
Acepto todos los regalos que Dios tiene para mí
Siento la armonía en cada respiración
Tengo la capacidad de disfrutar un instante a la vez
Yo soy, aquí y ahora
Mi misión es “SER” en libertad
La energía divina está en mí
Soy un milagro
Agradezco la oportunidad de vivir


Y al darnos cuenta que eras un niño te nombramos JOSÉ DAVID.  
Gracias Dios, ¡Lo logramos!